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La agricultura en jardines frontales

He visto artículos recientemente sobre la escasez mundial de alimentos y la alimentación de nuestras poblaciones y todo eso, manojo de ...

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domingo, 1 de mayo de 2011

Cesped - Prevenir hongos y gusanos


Los gusanos blancos son larvas de un grupo de escarabajos conocidos como bicho torito. Estos gusanos viven en el suelo y se alimentan de raíces de distintas plantas, causando daños irreparables, ya que éstas pierden vigor o mueren.

Cuando esto sucede, el césped adquiere un tono amarillento o disminuye su crecimiento, sobre todo en la primavera y en el verano.

Las larvas alcanzan gran tamaño y su aparato bucal es cortador. En general, no se las observa en la superficie, pero cuando se remueve el suelo o se hacen canteros se las puede ver con facilidad . Los gusanos blancos se controlan con varios insecticidas. Su modo de aplicación es con el riego o en forma granulada durante la Implantación del césped.

Los adultos, escarabajos negros o marrones, aparecen en el verano y no causan daños. Suelen verse especialmente en las noches de luna llena. Tienen un vuelo torpe y se golpean con las luminarias del jardín.

Son un conjunto de hongos del suelo que viven en forma saprofita (sin producir daños), pero que, si se dan las condiciones, pueden atacar las raíces y causar su podredumbre. Los daños se ven en la parte aérea, donde aparecen manchas delimitadas de forma-s variadas. En esos sectores, el césped cambia de color y finalmente se pone amarillo.

Si se hace un pozo, se observan las raíces negras que se deshacen fácilmente. Una vez detectada la enfermedad, no puede hacerse demasiado. Se recomienda suspender el riego, limpiar la cortadora de pasto, a fin de evitar contagios a otros lugares, y verificar que no haya problemas de drenajes que producen encharcamientos. Se pueden aplicar fungicidas específicos mediante pulverizaciones.

lunes, 28 de febrero de 2011

Los Hongos - frutos invisibles


Los hongos, de los cuales encontramos numerosas especies en bosques y praderas, son las partes aéreas de plantas que viven ocultas en la tierra; los hongos son, pues, los frutos de una planta invisible. El micelio es una maraña de filamentos que constituye la parte vegetativa del hongo.

En efecto, si cortamos un hongo en el sentido de la longitud y lo observamos al microscopio, comprobamos que está constituido por filamentos. Los esporos nacen en la parte inferior del sombrero del hongo, y, llegados a su madurez, caen para dar nacimiento a nuevos micelios.

Los hongos y numerosas especies de criptógamas no son los únicos en reproducirse por esporos. Las algas, Jos musgos y los heléchos pertenecen igualmente al grupo de las plantas criptógamas. Sin embargo, los heléchos pueden alternar la multiplicación sexual con la multiplicación asexual.

Las plantas con esporos se cuentan entre las más antiguas que posee la tierra. Existían mucho tiempo antes que las plantas de flores hicieran su aparición. Y aun durante el período carbonífero, las plantas con esporos eran las más abundantes entre la flora de la época.

Hay otro hecho que no podemos dejar de señalar: el lirio atigrado (Liliwn tigrinum), además de las flores, presenta unas excrecencias en las hojas, que constituyen otro medio de reproducción. Esos pocos ejemplos bastan para mostrar el ingenio de la naturaleza para la continuación de las especies.

Esos rasgos son todavía mucho más espectaculares cuando se trata de multiplicación sexual. Esta última manera de asegurar la reproducción es, por otra parte, más elevada en la escala evolutiva de la naturaleza y una prueba más de su arte y perfección incomparables.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Los Parásitos en Jardineria - los hongos


Los parásitos son particularmente numerosos en el mundo de los hongos: citemos como ejemplo el hongo llamado armilaria de miel (Armillaria mellea), que no tiene el gusto que hace suponer su nombre, sino el color, entre amarillo y tostado.

El micelio o parte vegetativa de los hongos no se encuentra solamente en el suelo, sino también y sobre todo en las ramas, en las cepas y en los troncos de todos los árboles, vivos o muertos, particularmente entre la madera y la corteza.

Después de algunos años, el micelio forma ramificaciones luminiscentes, que probablemente son las que han dado origen a las leyendas sobre luces misteriosas en el bosque. Esas ramificaciones pueden parecer muertas durante años, y luego, de pronto, formar filamentos blancos, que suben muy arriba en el árbol y dan origen a los esporos.

Este hongo, aunque se encuentra también sobre madera muerta, tiene predilección por los árboles vivos y sanos, sobre todo pinos y castaños, a los cuales perjudica enormemente. El hongo de miel, si invade un bosque, puede provocar una verdadera catástrofe.
Hay ciertas plantas que son parásitas de las raíces.

La más espectacular de ellas es, sin lugar a dudas, la Rafflesia arnoldi, que se encuentra en los bosques de Sumatra y que produce las flores más grandes del mundo. La ilustración permite imaginar el tamaño de la flor, que está dibujada proporcionalmente al tamaño del indígena de talla normal.

Sir Stamford Raffles y el doctor Arnold descubrieron esta flor parásita, que crece entre las raíces retorcidas de las plantas trepadoras. No hay ninguna hoja y la flor sale de las raíces de la planta nutricia. El diámetro de la flor puede ser de 1 m., en tanto que la parte interior, que contiene los estambres, mide hasta 30 cm.

Los pétalos tienen un espesor que varía de 1 cm. a 2 1/2 cm. Son pulposos y tienen un color carne y amarillo con motas. Los capullos no abiertos parecen repollos y necesitan hasta un mes para alcanzar su tamaño normal. Estas flores gigantes se marchitan al cabo de varios días y despiden un olor desagradable, que atrae gran cantidad de moscas, que aseguran la fecundación. Pesa alrededor de 7 kg.

domingo, 20 de febrero de 2011

Plantas Parásitas


Debemos señalar que el parasitismo no es un modo de vida exclusivo del mundo animal, porque existen numerosas plantas parásitas. Podríamos citar, en primer término, un número impresionante de bacterias y de hongos; pero a pesar del interés que ofrecen, no podemos concederles nuestra atención, porque hay bastantes plantas parásitas más conocidas y que, además, se prestan mejor para ser ilustradas.

Una de las más características es el muérdago (Viscum álbum), que vive sobre las ramas de ciertos árboles como el álamo, el peral, el manzano y, sobre todo, la encina. Plinio el Viejo, el naturalista romano que pereció en el año 79 de nuestra era, a consecuencia de la erupción del Vesubio, contaba que los druidas concedían misteriosas virtudes al muérdago, que cada año cortaban con gran pompa, sobre la encina sagrada, utilizando una hachuela de oro.

El muérdago no echa raíz en el suelo como todas las plantas normales, sino que se prende a la corteza de una rama; los jugos de la planta le sirven de alimento, por lo cual el muérdago es un verdadero parásito.

Las semillas son diseminadas generalmente por los pájaros y, si caen en un lugar cualquiera de la rama, se observa muy pronto la aparición de una pequeña raíz, que se vuelve en todas direcciones hasta alcanzar la corteza a la cual se pega formando una especie de cápsula.

Del centro de ésta sale una excrecencia, que penetra en la corteza y llega a la parte leñosa de la rama. Esta excrecencia se llama buzo y alrededor de ella la rama de la planta nodriza forma en seguida una nueva capa leñosa, el famoso anillo anual. Una serie de capas celulares se forma cada año a nivel de la excrecencia, que se va agrandando.

Luego aparecen pequeñas raíces que, a su vez, desarrollan nuevas excrecencias. Paralelamente al crecimiento de las raíces, se asiste al desarrollo de la planta al aire libre y así vemos cómo aumentan de volumen las ramas y las hojas.

domingo, 27 de septiembre de 2009

los hongos

los hongos
Nada de agroquímicos para eliminar los hongos y los bichitos de sus plantas, lo mejor es vaporizarlas de tanto en tanto con este preparado hogareño. Tome una botella y ponga dentro de ella 1/2 litro de agua caliente y el contenido de tabaco de tres cigarrillos, deje reposar hasta que enfríe.
Cuele la infusión e incorpore al vaporizador, use cuatro veces por semana.